Cada País Necesita un KASM

Como muchos otros surfistas, fuimos a Raglan en busca de la mejor ola de izquierda de Nueva Zelanda. Y la encontramos, y la surfeamos, como si fuera una seda desenrollándose sobre una cama de piedras. Pero como nunca es suficiente cuando encuentras una ola de esas características, decidimos quedarnos un tiempo para poder disfrutarla a placer.

Después de nuestra primera sesión de surf, fuimos a dar un paseo por el pueblo y nos encontramos con una realidad familiar para los, aproximadamente, 5000 habitantes del lugar pero algo totalmente ajeno para nosotros. Todo su hermoso litoral está en peligro de desaparecer y por un motivo que no conocíamos hasta entonces.

Foto: KASM

PAREN LA MINERIA SUBMARINA
NO ROBEN NUESTRA ARENA
KIWIS CONTRA LA MINERIA SUBMARINA

En el pueblo hay carteles informando del asunto y de las consecuencias que podría traer si no se actúa a tiempo. Y si sigues ese camino de papel, como nosotros, te llevará directo a la casa de Phil McCabe. Phil es el dueño de Solscape, un proyecto sustentable que incluye desde alojamiento para viajeros hasta clases de surf, y, además, es el director de la organización activista Kiwis Against Seabed Mining (KASM) desde 2012.

Kiwis Against Seabed Mining fue fundada en 2005 como respuesta a los numerosos proyectos de prospección de las compañías mineras en la zona de sur de la ensenada Taranaki, una gran bahía en la isla norte y rica en hierro gracias a la arena negra proveniente de la montaña Taranaki. La minería sobre el lecho marino es una técnica, relativamente nueva, de extracción que consiste en rescatar los minerales depositados durante cientos de años en el fondo del mar. No existen muchos estudios acerca del impacto medioambiental de esta nueva práctica, pero si hay mucha preocupación por su naturaleza destructiva. En la zona, corren peligro el hábitat de la ballena más grande del mundo, la ballena azul, y de una clase de delfines en peligro de extinción, el delfín de Maui.

En su página, KASM describe, con una serie de infografías, el proceso de extracción y su potencial impacto sobre el ecosistema marino (mirar abajo).

“Bueno, antes que nada, las montañas son sagradas para los indígenas, los Maoríes”, explica Phil. “Entonces la arena de la montaña Taranaki también es sagrada y no debería ser usada. Pero más allá de eso, el asunto de la minería marina es ofensivo para todos los seres humanos y para nuestra conexión con la naturaleza. Están dragando un área enorme y aniquilando toda su vida. Eso no se rellena solo en una noche.”

Phil es un permaculturista practicante y la idea de que le den luz verde a este proyecto tan poco sostenible lo perturba profundamente. “Es estúpido”, dice. “Todos los indicadores medioambientales muestran que los océanos están en declive. Y estamos hablando en 2016 -seres humanos desarrollados- sobre introducir en el mar una actividad que nunca hemos hecho antes. ¿En qué estamos pensando? Deberíamos estar haciendo leyes más amplias sobre reciclaje. Deberíamos estar escribiendo leyes para hacer más eficiente nuestro estilo de vida y sacar los recursos de nuestros vertederos urbanos. Necesitamos parar de destruir los recursos naturales, que es lo que estuvimos haciendo este último siglo”.

Y la misión de KASM, con Phil a la cabeza, fue asegurarse que su mensaje sea escuchado. Para eso, Phil caminó y anduvo en bicicleta por toda la línea de costa amenazada por la minería en un esfuerzo compartido con su familia y con el free surfer australiano Dave Rastovich (quien remó en kayak). El objetivo era concientizar a toda la comunidad costera e informar sobre el riesgo que corre toda la zona.

“Al principio, a veces, me preguntaba -¿Por qué estoy haciendo esto?”, admite Phil. “Había veces que no venía nadie a las reuniones. Nadie prestaba atención. Pero después de caminar por la costa, volví a los pueblos de la costa y le dije a la gente – Yo sé que la costa es hermosa. Yo sé que en tal lugar hay unas piedras impresionantes y vive una colonia de focas allí. Yo sé que en la desembocadura de ese río vive la bandada de gaviotas más grande que he visto en mi vida.- Y hay granjeros que han vivido allí por generaciones, y a ellos les gusta cuando les cuentas esas cosas. Consigues más credibilidad cuando tú recorres el camino. Sin importar lo que se siente con eso. Si tienes una idea y crees que es la correcta, por más loca que sea, hazla. Porque nunca se pueden imaginar las consecuencias que eso puede traer. Yo me aferro a eso ahora porque si no hubiera sido por esos primeros pasos, no tendríamos el progreso que tenemos ahora.”

Hay muchas señales de ese progreso. Hay uno a simple vista, que es que las famosas olas de Raglan siguen intactas. También puedes ver que, si caminas por el pueblo, todas las tiendas tienen pegado carteles en contra de la minería submarina. Además, la página de KASM aporta información de calidad sobre el asunto, incluida una línea cronológica sobre su batalla legal contra las compañías mineras y un mapa que muestra la concesión de los permisos de prospección antes y después del 2012.

Foto: KASM

“Para mí, uno de mis momentos favoritos fue cuando la comunidad Maorí se unió a la causa”, remarca Phil. “Hicimos una petición para solicitar una moratoria en la minería sobre el lecho marino. Le dije a la comunidad Maorí más cercana a la costa nuestra idea y que la llevaríamos en 10 días a Wellington. Al día siguiente, me llamaron y me dijeron que ellos también iban. Llenaron 2 buses, fue fenomenal. Todos los canales de televisión estaban allí para mostrarlo. Los Maoríes hicieron su famoso Haka y hasta los políticos salieron a la calle para verlo. Fue realmente grandioso ver a tantos grupos diversos involucrados en la misma causa.”

Como resultado a la fuerte oposición, la Agencia de Protección Medioambiental rechazó el pedido de licencia solicitado por Trans Tasman Resources (TTR) en 2014. Fue una gran victoria de KASM, pero algo efímero ya que TTR ha vuelto y ha solicitado nuevamente una permiso similar. Quieren remover 50 millones de toneladas de arena en los próximos 20 años.

Phil está dispuesto a volver a la lucha y pretende hacerles frente nuevamente. “Nosotros ya los vencimos una vez, y estoy seguro que podemos vencerlos de nuevo. Pero yo creo que, más allá de los Kiwis, este es un problema mundial. Todas las naciones costeras de la tierra corren el riesgo de la minería submarina, pero todavía no ha empezado. Esta es una práctica que, actualmente, tenemos la chance de detener. Y nosotros, en Nueva Zelanda, ya empezamos a mostrar que esta práctica es inaceptable.”

Desde 1994, la entidad de las Naciones Unidas, la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos, ha estado escribiendo leyes sobre la regulación de la minería en aguas internacionales. El particular problema de estas zonas es que, como no son de nadie o, en realidad, son de todos nosotros, no hay mucho control sobre ellas. Y como no se ven, no seremos testigos inmediatos de sus consecuencias, pero si sentiremos sus efectos cuando lleguen a la costa.

“El océano cubre dos terceras partes de nuestro planeta y hay un montón de cosas allí. ¿Quiénes son las partes interesadas en las aguas internacionales?” -pregunta Phil- “Aquí, nosotros, luchamos todos juntos, los pescadores, los surfistas, los Maoríes y toda la comunidad costera. Pero las aguas internacionales no perteneces a nadie. ¿Cómo hacemos para que ellos, en el medio del océano, sean visibles? ¿Cómo mostramos el problema a la gente? Porque esta es una amenaza que le debe concernir a todos los seres humanos de la tierra… Yo creo que todos los países necesitan un KASM.”

Entonces, cuando le hables a tus amigos sobre la dulce ola de Raglan, también estarás reavivando el fuego contra la minería submarina. Este es un problema global que requiere la respuesta de todos y, afortunadamente, ya tenemos a KASM abriéndonos el camino.

KASM estará volviendo al juzgado para una audiencia pública el 12 de diciembre para presentar las pruebas contra la minería sobre el lecho marino y así detener, por segunda vez, el proyecto de Trans Tasman Resources. Si quieres colaborar con su causa, entra en su página y firma. Todas las firmas serán presentadas en la corte. Y si quieres más información sobre la minería submarina, también puedes entrar a la página de KASM aquí.

– Damián

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