Campo Base del Annapurna

Cuando Nepal entró en el itinerario intenté buscar en mi cabeza lo que sabía acerca del país. Y entre los opacos abismos de mi conocimiento, solo pude encontrar el nombre de su capital e imaginar la inerte y desnuda roca de las montañas más altas del mundo. Así que nos pusimos a investigar para hacer cundir los pocos días que le íbamos a dedicar al país.

Aunque hay hasta selvas para descubrir en su territorio, Nepal es montaña, trekking y hospitalidad. Entonces miramos cuales eran las opciones de caminatas y nos decidimos por la del Campo Base del Annapurna porque era la que más se ajustaba a nuestras condiciones de tiempo y dificultad.

Ineludiblemente, todo aquel que quiera hacer ese trekking tendrá que pasar por Pokhara. Desde Katmandú hay diferentes buses y precios para llegar hasta ahí. Nosotros pagamos 10 dólares por un modesto bus que tardó “escasas” 9 horas para hacer 200 km y el cual puedo asegurar que fue una de las cosas más arriesgadas que he hecho en mi vida.

La carretera, repleta de baches, serpentea indecisa entre quiméricos acantilados e intenta domar ese terreno irreductible sin mucho éxito. El bus difícilmente supera los 30 km/h en todo el viaje y adelanta camiones, aún más lentos, entre curvas y bocinazos.

Pokhara es un bonito pueblo a orillas del lago Phewa. Si bien a día de hoy queda poco de lo genuino que supo ser y ha perdido casi toda su autenticidad gracias al inagotable fluido de turistas, la belleza de su entorno se conserva casi imperturbable.

Lake Phewa

DIA 1

Pokhara-Nayapul (Bus) Nayapul-Banthanti (1185 metros)

Almuerzo: 600 rupias. Momo vegetales (400 rupias) y Coca-Cola (200 rupias)

Cena: 450 rupias

Alojamiento: Gratis en Banthanti Guesthouse.

Horas de caminata: 5:30

Desde Pokhara, a las 6:30 de la mañana nos tomamos un bus hasta Nayapul por 250 rupias (Aprox. €2). Pero en países como Nepal, la buena voluntad es solo la proyección de un deseo conveniente pero difícilmente realizable. En la segunda parada del bus, subió tanta gente que casi no quedó ningún asiento sin ocupar. Y después de media hora de viaje, una de esas personas comenzó a gritar desesperadamente al chofer. Nosotros, sin entender lo que sucedía, supusimos lo peor. Y efectivamente sucedió, el bus dio media vuelta y deshizo el camino ya recorrido para recoger lo que esa persona había olvidado en su casa. Por ende, lo que debía haber sido un distendido viaje hacia el comienzo del trekking se convirtió en una pesadilla de casi 3 horas. Cosas de Nepal…

Así llegamos a Nayapul, donde está el primer control. Hay que tener en cuenta que para hacer este trekking se deben obtener dos permisos diferentes. Los dos se pueden tramitar en Katmandú o en Pokhara. Para esto se necesitan 2 fotos tamaño pasaporte, llenar los papeles que te dan en la oficina y pagar 20 USD (2000 rupias) por cada uno.

Después de caminar 15 minutos y cruzar un puente, en Birethanti se encuentra el primer checkpoint y en donde te sellan uno de los permisos. Desde aquí se puede ir hacia la derecha, dirección Gandruk o hacia la izquierda, dirección Ghorepani.

Rice Fields

Nosotros, como queríamos ir a Poon Hill, decidimos tomar el camino de la izquierda. La primera parte es la continuación de una polvorienta carretera sin demasiada pendiente que atraviesa campos de arroz en forma de terrazas, hasta que el camino se acaba abruptamente y el sueño de una travesía sin esfuerzo se esfuma frente a unas escaleras sin final. Los primeros escalones te enseñan a base de sudor lo que te acompañará el resto de la travesía, pendientes sometidas a escalera zigzagueantes y rodillas temblorosas al final del día.

Fueron dos horas y media de escaleras y en donde nos cruzamos a burros transportando bombonas de butano, porteadores llevando 3 mochilas grandes de turistas y hasta a un hombre en chancletas acarreando una mesa colgada a su frente. Sobra decir que todos ellos nos pasaron como si estuviéramos parados esperando que el semáforo se ponga en verde.

Paramos en Ulleri a las 2 de la tarde para comer unos momos y tomar una coca-cola. Los precios de la comida se van haciendo cada vez más caros a medida que vamos subiendo y aunque no son excesivamente caros, en el Campo Base sí se nota la diferencia.

Podríamos habernos quedado a dormir ahí, pero nos sentíamos con fuerzas para continuar y el siguiente pueblo estaba solo a una hora. Así que después de comer seguimos subiendo por las empinadas escaleras hasta Banthanti. En Banthanti pudimos conseguir alojamiento gratis a cambio de merendar, cenar y desayunar en el hotel. A partir de ese día, siempre coronaríamos la caminata con un reconfortante té de jengibre y una posterior cena caliente. Por la taza de té pagamos 60 rupias.

Después de haber subido 1185 metros por unas irregulares escaleras que parecían nunca acabar, nuestras piernas necesitaban un aclamado descanso. Afuera, la niebla se hizo sólida como el mármol y una lluvia intensa humedeció las últimas horas del día. Nosotros a las 19:30 estábamos durmiendo y soñando con escaleras.

Deurali

DIA 2

Banthanti-Gorhepani-Poon Hill / Gorhepani-Deurali (940 metros)

Desayuno: Leche con cereales a 300 rupias por persona.

Almuerzo: 700 rupias. Momo vegetales (500 rupias) y Coca-Cola (200 rupias)

Cena: 900 rupias. 2 sopas y un pan tibetano

Alojamiento: Gratis en Green View Hotel.

Horas de caminata: 6:30

Amanecimos con el sol y con unas vistas hipnóticas de la montaña, y después de un desayuno de cereales con leche pusimos rumbo a Gorephani. A las 7 de la mañana ya estábamos subiendo escaleras.

Luego de 2 horas y media llegamos al checkpoint de Gorephani donde tuvimos que mostrar nuestro permiso para seguir hasta Upper Gorephani, 5 minutos más adelante. Este pueblo es importante porque se encuentra cerca del mirador de Poon Hill (3210 mts), el lugar perfecto para ver el amanecer o el atardecer sobre el Himalaya. Nosotros fuimos ya entrada la mañana y no pudimos ver demasiado, las nubes lo habían cubierto todo y apenas se divisaban las siluetas de las montañas.

Para ver el amanecer o el atardecer desde Poon Hill hay que pagar 50 rupias, el resto del día es gratis. El camino es duro, las escaleras no dejan nunca de subir y parecen nunca acabar. Nosotros tardamos casi dos horas en subir y bajar, teniendo en cuenta el necesario descanso en la cima.

De nuevo en Gorephani, almorzamos y decidimos seguir un poco más, por lo menos hasta Deurali, el siguiente pueblo. Los mapas del lugar no siempre son exactos y las distancias son relativas. A decir verdad, pensábamos que Deurali estaría más cerca y que el camino no sería tan exigente. Nada de eso sucedió, tardamos casi dos horas en llegar al punto más alto de ese trayecto, a 3150 metros de altura y donde solo había 2 hoteles. Entramos al primero y pudimos hacer el mismo trato que en el anterior, alojamiento a cambio de merendar, cenar y desayunar ahí. En total habíamos caminado cerca de 6 horas y media y no pretendíamos movernos de ahí hasta el día siguiente.

El homestay era bastante rústico pero nuestro cansancio tampoco necesitaba más. Nuevamente a las 19:30 nuestro cuerpo se apagó para volverse a encender con el sol.

Deurali

DIA 3

Deurali-Tadapani-Chhomrong (-980 metros)

Desayuno: Leche con cereales a 400 rupias por persona.

Almuerzo: Momo vegetales (500 rupias)

Cena: 900 rupias. Arroz al curry, sopa de noodles y pan tibetano.

Alojamiento: 400 rupias en Himalaya View Guesthouse.

Horas de caminata: 7:30

El día anterior nos habían dicho que ahí había un mirador similar al de Poon Hill y gratis. Así que a las 5:30 empezamos a subir por un camino embarrado y sinuoso hasta la promesa de un amanecer antológico. Y efectivamente el alba fue sublime, sobre un mar de nubes se alzaban las montañas más altas del mundo permitiéndole al sol culminar su obra. Un día nuevo comenzaba en Nepal.

Desayunamos y 7:30 empezamos el abrupto descenso hasta Chhomrong, a 2170 metros de altura. En esta parte del camino las rodillas empiezan a sentir el desgaste porque las piernas siempre sufren más bajando que subiendo. Y si a eso le sumamos el peso de la mochila, todo se hace más difícil.

Probablemente este trayecto sea el más bonito de todos ya que el camino se entrelaza con un arroyo repleto de cascadas y con la frondosidad de un bosque intacto. El entorno es inmejorable y la soledad del sendero, envidiable. Las multitudes que nos encontraríamos más adelante nos harían anhelar ese silencio ensordecedor.

Bosque

Para alcanzar Tadapani volvemos a subir. Después de 3 horas caminando, era necesaria una parada para reponer fuerzas. El almuerzo fue el merecido trofeo y el descanso obligado antes de seguir hacia Chhomrong.

A las 15:15 y después de 7 horas y media llegamos al deseado homestay. A esta altura y en plena temporada alta, negociar el precio del alojamiento era perder el tiempo. Al final pagamos 400 rupias por una habitación doble con baño compartido. A diferencia de otros lugares, cargar el teléfono era gratis y la conexión a internet también.

Después del esfuerzo, una simple cena nos supo a gloria. A las 20 estábamos durmiendo profundamente y fantaseando con escaleras.

Ashley

DIA 4

Chhomrong-Himalaya (750 metros)

Desayuno: Leche con cereales por 300 rupias por persona.

Almuerzo: Momos vegetales (550 rupias)

Cena: 1140 rupias.

Alojamiento: 400 rupias en Himalaya Guesthouse.

Horas de caminata: 6:15

El día siguiente prometía emociones fuertes y cuando el alba despuntó detrás del Annapurna I, nosotros nos quedamos sin habla al contemplar la inmensidad del paisaje. Hacia ahí nos dirigíamos y las vistas solo podían ir a mejor.

Desayunamos y a las 7 de la mañana ya estábamos en camino. En Chhomrong hay una bakery alemana bastante famosa entre todos los que hacen este trekking pero nosotros no encontramos nada fresco ni nada que tuviera buena pinta. Tal vez fue porque era demasiado temprano pero lo que estaba expuesto era del día anterior.

En Chhomrong también hay otro checkpoint donde hay que mostrar el permiso y donde hay varios carteles informativos sobre lo que queda de camino. Después de sellar el permiso, las escaleras descienden sin piedad castigando nuevamente las rodillas. Cruzamos un puente colgante y volvimos a subir sin descanso. En este trayecto de la caminata, el subir y bajar se repite con insistencia casi como una mala broma. Además es inevitable pensar en la vuelta, cuando deshacer ese camino será más costoso aún.

En Bamboo paramos para comer los momos de rigor. Cabe mencionar que fueron los mejores momos vegetales que comimos en Nepal, una delicia guardada bajo los nevados picos del Himalaya.

El sendero hasta Dovan es fácil y bastante plano. Transcurre a la vera del río, con las montañas angostando cada vez más el valle. Pasando este pueblo, la subida se torna más abrupta y en el último tramo la escalera desaparece para dejar que la naturaleza ayudada por miles de pisadas moldeen el camino.

Después de ascender 750 metros y caminar más de 6 horas, llegamos al pueblo Himalaya donde había solo dos guesthouse totalmente llenos de chinos y coreanos. La desilusión fue desgarradora cuando preguntamos por una habitación y nos dijeron que estaban completos. Nos sentamos afuera con la resignación impresa en los rostros, no teníamos un plan b y la lluvia se acercaba amenazando con empeorar todavía más la situación. Entonces el dueño del lugar se acercó y en voz baja nos pidió que lo acompañáramos, tenía una modesta habitación libre que nos salvaba de la desgracia de seguir caminando bajo la lluvia hasta el siguiente pueblo, 2 horas más adelante. Sin pensarlo, ni preguntar el precio, le dijimos que nos quedábamos. No había más opciones.

Veinte minutos más tarde, comenzaba una tormenta intempestiva que observábamos bajo techo y con un té de jengibre entre las manos. Más tarde agradecimos nuestra buena suerte con una rica cena. Aquí ya se empiezan a notar la diferencia de precios con respecto a los lugares de más abajo.

Como de costumbre, a las 5:30 hs. nos estábamos despertando para empezar el último día de ascensión fuerte. Queríamos llegar temprano al Campo Base del Machhapuchre (MBC) para que no nos pasara lo mismo del día anterior con el tema del alojamiento.

MBC

DIA 5

Himalaya-Campo Base del Machhapuchre (MBC) (780 metros)

Desayuno: Leche con cereales por 370 rupias.

Almuerzo: 1100 rupias. Té de jengibre, momos vegetales y sopa de noodles.

Cena: 1040 rupias. Pizza y omelette.

Alojamiento: 100 rupias en Fishtail Guesthouse. Dormimos en el comedor.

Horas de caminata: 3:30

Desayunamos y a las 6:40 hs. ya estábamos sorteando los 780 metros de desnivel que nos separaban de nuestro destino. Durante este trayecto tampoco hay escaleras, el camino sube accidentadamente entre piedras, ramas y escalones de tierra, siempre siguiendo al río. Las vistas son cada vez más espectaculares, las montañas nevadas contemplan con arrogancia la incesante circulación de personas, como si supieran que nuestra sorpresa no disimula nuestro cansancio. La altura también se empieza a notar a cada paso.

A las 10:15 horas llegábamos al MBC (3700 metros). Sarcásticamente, el cartel que anuncia la llegada al pueblo está bastante lejos del comienzo real del Campo Base. Con el corazón cada vez más encogido, íbamos fracasando en nuestra búsqueda de alojamiento. Recién en el último de los 5 guesthouse y tras casi suplicar un rincón para dormir, el dueño vio la desesperación en nuestras caras y se apiadó de nosotros. Nos dejaba dormir en el comedor, con los guías y los porteadores por 100 rupias (1 USD) por persona.

Un par de horas más tarde, sobre nosotros y sobre todo el valle, se posaba una niebla densa como una roca que borraba el sol de este mundo. Nosotros festejábamos el espectáculo almorzando.

El ruido del helicóptero desvelaba la cercanía del Campo Base del Annapurna (ABC), el punto más lejano y más alto de todo el camino. Al día siguiente llegaríamos ahí para ver uno de los amaneceres más excelsos de mi vida.

A todo esto, a nuestro guesthouse no paraba de llegar gente, con y sin reserva. Más tarde el dueño nos confesaría que ese día había sido el peor que había tenido ahí. Cuando cayó la noche pensó que ya nadie más podría llegar pero seguían apareciendo personas suplicando un lugar para dormir. A él se lo notaba abatido, le costaba decir que no mientras buscaba soluciones en su mente. Al final el comedor estaba también repleto, con guías y porteadores durmiendo sobre las mesas.

A las 20:30 todo el mundo se dispuso a descansar. Al otro día había que despertarse a las 3:30 para llegar al ABC.

Annapurna Glacier

Sunrise

DIA 6

MBC-ABC-MBC (430 metros) / MBC-Sinuwa (-1770 metros)

Desayuno: Leche con cereales por 400 rupias.

Almuerzo: Momos vegetales por 550 rupias.

Cena: 890 rupias. Hamburguesa vegetariana y sopa de noodles.

Alojamiento: 400 rupias en Sinuwa Guesthouse.

Horas de caminata: 8:30

El frío a esa hora es estremecedor y la única manera de olvidarse de él es empezando a caminar. El sendero, en plena oscuridad, sube paulatinamente pero la altura dificulta cada paso, como si tus botas llevaran plomo en las suelas. Cada persona responde diferente a la altura, mientras hay gente que la pasa mal y tiene hasta vómitos, hay otras a la cual solo le duele la cabeza y otras que no siente absolutamente nada. Según mi experiencia, puedo decir que en el MBC me costó leer porque no conseguía enfocar con claridad las letras pero físicamente me sentí bien en todo momento.

Afortunadamente, puedes dejar tus cosas en el hotel del MBC y subir con el menor peso posible. No olvides una linterna porque la oscuridad es absoluta y el camino serpentea junto a un río al que solo se le escucha.

Tardamos una hora y veinte minutos en alcanzar el ABC y el frío era aún más castigador que en el MBC. Además, sudados como estábamos y con una helada salvaje cayendo sobre nosotros, el único refugio de bienestar que nos quedaba era mirar hacia arriba y perder la mirada en un mar de estrellas incólume.

Luego de un tiempo, las siluetas de las montañas se empezaron a dibujar en lo que quedaba de noche. La aurora acabó con la oscuridad y nos encontramos rodeados de un paisaje cerril, no éramos nada bajo el reino de las montañas, sólo la insignificancia frente a la imponencia.

Machhapuchare

Annapurna

Las multitudes se agolpaban buscando eternizar el momento. Todos peleando por el mejor lugar para sacar “La Foto” que los encumbraría en las redes sociales. Corriendo de acá para allá con el miedo de perderse el mejor momento del albor, olvidando que aquello sucedía sin pretensión, como todos los días pasados y todos los venideros, el sol salía sin ninguna ambición.

Después de disfrutar ese soberbio espectáculo, fuimos bajando poco a poco, en silencio y felices del privilegio, porque los sueños, si no se persiguen, se escapan.

Desayunamos en el guesthouse donde habíamos pasado la noche, agarramos nuestras cosas y comenzamos el descenso. No sabíamos donde íbamos a dormir, el objetivo era caminar hasta que las piernas dijeran basta.

El primer tramo de la bajada es incómodo, no hay escaleras y el camino es irregular y lleno de piedras. Increíblemente extrañábamos los escalones, que llegaron mucho más adelante.

En Bamboo paramos nuevamente a comer esos gloriosos momos. Después de ese pueblo, y ya con escaleras como camino, hay una subida criminal que sin duda es una broma pesada del que diseñó el sendero.

Machhapuchare

Durante todo el camino nos fuimos encontrando gente que desesperadamente buscada alojamiento. Incluso vimos a una chica que tenía que volver sobre sus pasos porque no encontraba habitación en ningún pueblo. Una pena no poder llegar al final porque las autoridades no limitan el acceso a la montaña, deberían organizarlo mejor. Más tarde nos enteramos que ese día por el checkpoint de Chhomrong habían pasado 900 personas y, evidentemente, no hay camas para todas ellas.

Después de descender 1770 metros, a las 15:30 hs. paramos en Sinuwa, antes de llegar a Chhomrong, y contentos de tener una cama, pagamos 400 rupias por dormir.

Annapurna I

DIA 7

Sinuwa-Tolka (-610 metros)

Desayuno: Leche con cereales por 350 rupias.

Almuerzo: Momos vegetales por 350 rupias.

Cena: 600 rupias. Sopa de noodles y pan tibetano.

Alojamiento: 300 rupias Hotel Namaste.

Horas de caminata: 8:30

Al día siguiente comenzamos a caminar a las 5:30 hs. con el mismo objetivo que el día anterior, llegar lo más lejos posible. La subida hacia Chhomrong casi acaba con nosotros, bajando nos había costado, pero subir nos dolió mucho más, las escaleras parecían nunca terminar. Una hora ininterrumpida de subida tras 7 días de caminata lastima a cualquiera.

Una vez en el pueblo, volvimos a pasar por el checkpoint y paramos a desayunar en el hotel que habíamos dormido a la ida. También aprovechamos para cargar el celular y utilizar la conexión a internet.

Aquí se pueden tomar diferentes caminos para seguir bajando. Nosotros elegimos ir por Landruk así que tomamos el sendero de la izquierda que comienza a bajar sin dar respiro.

En Jhinu decidimos no ir a las termas porque las multitudes nos impedirían disfrutar del lugar. Seguimos bajando hasta New Bridge y desde ahí el camino se hace más amable, atravesando un valle siempre custodiado por el Annapurna I y repleto de caprichosas cascadas endulzando el paisaje.

En Landruk paramos a comer unos infaltables momos. Desde ahí ya se puede tomar un jeep hacia el final del camino. El sendero ya es una carretera de tierra mucho más amena que te hace olvidar por un momento los escalones pasados.

Después de Tolka, un hermoso hotel apareció frente a nosotros casi como un milagro. En el medio de la nada y mirando desde arriba hacia el valle, nos hipnotizó su cuidado jardín y las vistas desde la habitación. El Annapurna I, siempre presente, vigila los últimos pasos de los senderistas, como asegurándose que abandonan la zona.

La ducha con agua caliente estaba incluida en el precio y fue como volver a nacer, nos sentíamos vivos, el final estaba cerca.

Landruk

DIA 8

Tolka-Kande (70 metros. Subidas y bajadas)

Desayuno: Leche con cereales y frutas por 350 rupias.

Horas de caminata: 3:30

Al día siguiente, y en modo de festejo, decidimos sumarle fruta a los cereales del desayuno. Pagamos 350 rupias por ese “lujo”. A las 7:15 hs. ya estábamos en camino y ansiosos por acabar el trekking.

En Pothana, además de ser un bonito pueblo que nos hubiera gustado disfrutar más, está el último checkpoint. Lamentablemente, nuestras piernas seguían sin detenerse, y por inercia, hacia adelante. Pero aún así, la belleza del pueblo es ineludible y sorprendente, diferente al resto.

Antes de llegar a Kande nos pasó algo triste e insólito. El camino se angosta hasta el punto que sólo es posible pasar en fila india. Primero 2 hermanitos nos cortaron el paso al grito de “money, money”. Agarrados a la vegetación de los costados y con sus brazos entrelazados, es difícil continuar y saber como actuar. Unos metros más adelante, 2 niñas intentan lo mismo, bloquear el camino al reclamo de dinero, como si se tratara de un “peaje solidario”.

Llegamos a Kande para tomar el bus a Pokhara con un sabor agridulce. Contentos por haber conseguido el objetivo de llegar al Campo Base del Annapurna y por haber conocido uno de los paisajes más íntegros y menos alterados por el ser humano. Y tristes por el suceso del final con los niños y por la masificación sin control que amenaza con arruinar el lugar.

Además, aprendimos que, con el tiempo, cada vez será más difícil hacer ese trekking sin guía ni porteador. Haciéndolo de este modo una excursión exclusiva solo para aquellos que puedan pagar un alto precio por el confort. Llevar un guía te asegura alojamiento en cada parada ya que éste puede avisar con anterioridad que llegará con un grupo y para que le guarden las habitaciones. Para nosotros, que prescindimos de guía, llegó a ser un problema en ciertos poblados y estuvo a punto de arruinarnos la experiencia.

Pero más allá de las cosas malas, Nepal en general y el Himalaya en particular es un lugar que te enamora, el reto, la meta, el esfuerzo y un entorno inigualable son requisitos indispensables para un viaje venturoso. Y Nepal posee todos estos.

-DAMIAN

 

Información para diabéticos

Subir al Campo Base del Annapurna con diabetes no es un reto imposible pero existen algunas cosas que si hay que tener en cuenta. Por ejemplo, yo tardé varios días en calcular con exactitud la dosis de insulina que debía inyectarme. Al usar Tresiba, y al contrario que con la Lantus, ya no podía bajar la dosis de la insulina lenta para no tener bajones ya que, supuestamente, tiene acción durante las siguientes 48 horas. Por este motivo, es necesario jugar con la rápida y bajar la dosis lo suficiente para no tener posteriores hipoglucemias. El ejemplo más claro fue el desayuno, habitualmente yo me inyecto alrededor de 15 unidades de insulina rápida a la mañana pero como sabía que caminaría sin parar durante varias horas me inyectaba 3. A las 2 horas tenía valores perfectos. Al mediodía, habitualmente comíamos unos momos, una especie de dumplings fritos o hervidos, y bebíamos una coca-cola. Como sabía que continuaría caminando luego de esa comida, no me inyectaba nada y a las 2 horas volvía a tener valores normales. Al momento de la cena también bajaba la dosis de rápida un 40% o 50%.

Hay que tener en cuenta que cada persona es diferente y el mío es solo un ejemplo para recalcular la dosis. Cada uno deberá ir midiéndose más seguido de lo habitual para saber como evoluciona. De todas formas, sabiendo que va a caminar unas 5 horas diarias como mínimo, recalcular la dosis de la/las insulina/as será inevitable ya que necesitaremos menos por el ejercicio que vamos a hacer posteriormente.

Los primero días, que todavía estaba probando las dosis exacta que necesitaría para todo el trayecto, tuve algunas hipoglucemias. Para solucionarlas usé Gluc Up 15 que llevaba conmigo y luego comía un poco de granola o algunos frutos secos para mantenerme.

También hay que informarse bien acerca del seguro que se lleva porque algunos no cubren este tipo de travesías. Nosotros llevábamos el seguro para diabéticos de la Correduría Barchilon.

Para transportar la insulina llevamos una de las cartucheras de Medactiv ya que durante el día, y en algunos trayectos, el sol calienta con ganas y no hay mucha sombra para cubrirse. Nosotros llevamos la cartuchera en la cual se moja con agua una especie de almohadilla para mantener la insulina fría. Es fácil conseguir agua, hay grifos en todos los pueblos.

Material necesario

Nosotros compramos pastillas potabilizadoras de agua para no tener que comprar agua embotellada en cada pueblo. Una vez puesta la pastilla, hay que esperar 2 horas para poder beber esa agua. Nosotros no tuvimos ningún problema y bebíamos un promedio de 4 litros por día entre los dos.

En Pokhara sobran las tiendas donde venden y alquilan material para hacer senderismo. Se pueden conseguir desde tiendas de campaña hasta chaquetas impermeables. Son copias de marcas buenas pero cumplen su función. Los precios son todos negociables.

Nosotros alquilamos un saco de dormir y dos bastones en Pokhara. Además Ashley se compró en Katmandú ropa más adecuada para la travesía porque a medida que subíamos, el clima se fue poniendo cada vez más frío.

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Comments/Comentarios

One Comment

  1. Lourdes
    January 6, 2018
    Reply

    Guardo este post y todos los demás, para leerlos y releerlos porque se han convertido en esa lectura de mesilla (da igual que el soporte sea un pc) que, además de resultar interesante, viene de la realidad y me hace sentir que viajo. ¡Muchas gracias, Ashley y Damián!

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