Lombok – Islas Gili

Indonesia es un país compuesto por más de diez mil islas, todas con sus características y atractivos propios. El mes que nos dejaban estar las autoridades no daba para mucho pero quedarnos solo en Bali tampoco era un buen plan. Entonces siguiendo la célebre frase que dice “En Lombok se puede encontrar todo lo que hay en Bali pero sin turistas”, nos embarcamos hacia ahí para escapar del incesante turismo de su hermana mayor.

El viaje a Lombok puede ser todo lo largo y tedioso que uno esté dispuesto a tolerar, e incluso más. Si bien hay barcos privados para turistas que hacen el trayecto mucho más rápido a cambio de 22€ por persona, nosotros pretendíamos llevar la moto que habíamos alquilado en Bali y la cual solo podíamos meter en el ferry público.

Batu Payung

Lo que no teníamos en cuenta eran las vacaciones locales debido al Ramadán. Entonces, al llegar al puerto de Padang Bai, la cantidad de motos para acceder al muelle era incontable e inevitable. Debíamos dejar nuestra moto entre un montón de otras motos que pretendían formar una cola inexistente, mientras nosotros nos ocultábamos de un sol despiadado en rincones con un poco de sombra. Así, cada vez que abrían la barrera, todos corríamos hacia nuestras motos para alimentar el caos e intentar avanzar unos poco metros. Tardamos 3 horas en embarcar y otras 4 y media en llegar a Bangsal a cambio de 100.000 rupias (6€) por la moto y 2 personas.

El confort y la seguridad del ferry son discutibles y de cierto modo polémicos. Pero los locales, que son los que usan este ferry habitualmente, solo pretenden llegar a destino por el menor precio posible, al igual que nosotros en este caso. Tampoco van a escribir una mala referencia en Tripadvisor por tener que ir todo el viaje sentados en la cubierta del barco porque no consiguieron un asiento dentro.

De noche llegamos a Bangsal y todavía teníamos que llegar al hotel Baleku (9€ la habitación doble y desayuno incluido), cercano a Senggigi y a una hora hacia el norte. Exhaustos por estar todo el día de viaje, la energía solo nos dio para cenar y acostarnos. Al otro día teníamos que llegar hasta Pamenang para tomarnos el ferry a Gili Air.

Al día siguiente, y después de conducir casi una hora, llegamos al puerto de Pamenang buscando una alternativa para llegar a las Islas Gili. Para empezar, en estas islas no hay ningún vehículo a motor, así que debíamos dejar la moto en algún parking de Lombok y pagar por los días que íbamos a estar fuera. Dentro del puerto encontramos un estacionamiento que costaba 50.000 rupias(3€) por día y nos venía perfecto para la vuelta. Después averiguamos las diferentes maneras para cruzar hacia las islas. Al igual que con el ferry desde Bali hacia Lombok, hay una alternativa rápida y más cara y otra barata y más lenta. Por supuesto, nosotros optamos por la segunda. El pasaje costó 19.500 (1,15€) rupias por personas y hubo que esperar en el puerto a que el barco se llenara para poder partir. Los charter cuestan aproximadamente 21€.

Gili Air

Una vez lleno el barco, partimos hacia Gili Air. Las Islas Gili son tres pequeñas islas que se encuentran al noroeste de Lombok y a las cuales se pueden llegar directamente desde Bali en barcos rápidos o, como lo hicimos nosotros, desde Pamenang. La más grande y más desarrollada es Gili Trawangan y por lo que nos contaron es un destino de fiesta para aquellos que quieren apartarse del ambiente de Bali.

La isla del medio es Gili Meno. Esta isla es la menos desarrollada, con muy poca infraestructura hotelera y con un paisaje casi intacto. En definitiva, un buen lugar para escaparse y descansar del ajetreo de Bali. La gente local nos contó que la oferta está más enfocada hacia el turismo de pareja.

Gili MenoGili Air

La isla más cercana a Lombok es Gili Air. Podríamos decir que esta isla es una perfecta combinación entre las otras dos. Sin vehículos a motor y con los burros todavía como medio de carga y transporte, al llegar a la isla uno ya puede sentir que todo sucede a otra velocidad y que no será difícil adoptar ese ritmo. Mucha gente alquila bicicletas para llegar a otros puntos de la isla pero en mi opinión, se puede recorrer fácilmente a pie.

Todo el litoral de la isla está rodeado por bares y restaurantes con puf en la arena para tomar una cerveza, relajarse y ver unos atardeceres sublimes (cara noroeste de la isla). Afortunadamente, estos bares están todo lo mimetizados con el entorno que se puede llegar a estar y nunca distorsionan el paisaje de una forma desagradable.

Gili AirGili Air

Gili Air

Gili AirLa paz de la isla solo es interrumpida por el intermitente canto de la única mezquita del lugar. Inevitablemente, hay que resignarse a interrumpir el sueño a las 4:30 de la mañana para escuchar unos gritos ininteligibles, y continuar durmiendo cuando el silencio vuelve a reinar en la mañana. Siempre dependiendo de la profundidad del sueño de cada uno.

En la isla se pueden contratar diferentes tours, incluso hasta para ir a Komodo. Nosotros compramos uno para hacer snorkel y ver tortugas de mar. Caminando por la zona del embarcadero abundan los puestos que venden este tipo de tour. Nosotros pagamos 100.000 rupias por una excursión del día para ver tortugas y algún que otro pez de colores. También nos llevaron a Gili Meno para almorzar en uno de los pocos restaurantes que hay en la isla.

Así se sucedieron los días y las noches en Gili Air, sin pretensiones, entregados sin resistencia al ritmo que proponía la isla. Sin mucho, pero con todo.

Volvimos a Lombok y nos subimos a la moto con la sensación de que dejábamos atrás un rincón del paraíso, pero a la vez, ansiosos con vivir la nueva isla. La primera parada era el parque donde se encuentra Benang Kelambu, una de las cascadas más bonitas de la isla.

Gili AirGili Air

Desgraciadamente, nuestra visita a Lombok coincidía con el Ramadán y toda la isla estaba de vacaciones. Por este motivo era difícil evitar las aglomeraciones y encontrar un lugar con el preciado silencio de lo natural. Cuando llegamos a la puerta del parque, vimos un estacionamiento repleto de camiones y otros tantos que seguían llegando. Era de esperar que toda esa multitud arruinara hasta el mejor de los paisajes posibles. Además, una tormenta amenazaba con detonar el cielo.

En la entrada nos dijeron que habían diferentes tipos de entradas dependiendo de la cantidad de cascadas que quisiéramos ver. Viendo el panorama, decidimos ver solo 2 porque si queríamos ver las 5 que había, nos llevaría mucho más tiempo y no estaba claro si la lluvia nos dejaría llegar. Además, sospechosamente nos obligaron a contratar un guía porque nos dijeron que era la única manera que podíamos entrar al lugar. Resignados y sin muchas ganas de discutir, pagamos un precio irrisorio (150.000 rupias) por una persona que solo caminó por delante de nosotros para llevarnos hacia las cascadas.

Lombok Fall

Lo cierto es que la segunda cascada es un espectáculo sobrecogedor, cortinas de aguas aparecen y desaparecen entre paredes tapizadas de vegetación, como si un aristócrata de la antigüedad hubiera diseñado ese jardín para perderse en la contemplación. Pero la muchedumbre, y la basura y el bullicio consecuente no daban lugar a permanecer en el sitio, hasta nos costó sacar alguna foto porque solo queríamos escapar de ahí. Además, la tormenta reventó sobre nosotros y diluyó las pocas ganas que nos quedaban de estar en aquel lugar.

Pusimos rumbo hacia Tetebatu, teníamos una habitación reservada en el homestay de Bram (9€ la habitación doble con desayuno incluído), en las faldas del monte Rinjani. El dueño y su familia nos hicieron vivir una experiencia inolvidable. En la terraza de su casa, que sirve de lugar de encuentro, las charlas se fueron volviendo cada vez más interesantes a medida que la confianza aumentaba. Y ahí mismo Bram nos enseñó su visión del Islam, totalmente ajena al discurso de odio que nos llega a Europa, y en la cual afirmaba que la política y la religión jamás se deberían de juntar y que el respeto es la mayor virtud de un país con más de 15.000 islas, con 6 religiones oficiales y con la mayor cantidad de musulmanes del mundo.

Rinjani MountRice Fields

Los primos de Bram son guías de la zona. Con ellos puedes subir al Rinjani en un trekking de 3 días o simplemente dar una vuelta por los alrededores del pueblo(3€). Por cuestiones de tiempo, eso último fue lo que hicimos nosotros y valió la pena. Comenzamos atravesando los campos de arroz para llegar al bosque de los monos negros que, desconfiados por nuestra presencia, se limitaron a aullar y hacernos pis desde arriba de los árboles.

Luego fuimos a una cascada escondida en el bosque, a unas plantaciones de tabaco, a otras de cacao, nos presentaron a una familia que atizaba las espigas de arroz para separar el grano, y todo esto mientras probábamos cada fruto, semilla o flor comestible que nos encontrábamos en el camino. Una experiencia única en un entorno privilegiado.

Black Monkey

Unos días después nos íbamos rumbo a Kuta, al sur de la isla y buscando un mar prístino que nos bendijera con sus olas. Y allí estaba todo lo que íbamos a buscar. Kuta es un pequeño pueblo que todavía, y solo por ahora, conserva algo de la antigua vida isleña anterior al turismo. Es evidente que la transformación está sucediendo y que no falta mucho para que el turismo lo modifique todo. Mientras tanto, hay que aprovechar las hermosas playas que rodean Kuta y sus olas poco masificadas. Tampah, Mawi y Selong Belanak son algunas de estas playas paradisiacas y poco concurridas. Eso si, en todas las playas tendrás que pagar por estacionar la moto (10.000 rupias) y en algunas incluso para entrar.

Kuta BeackKuta Beach

Desde ahí, un día me animé a llegar a Desert Point, la ola más famosa de todo Lombok. Miles de fotos, videos y sueños habían pasado por mis ojos y ahora estaba tan cerca que estaba dispuesto a recorrer media isla para estar ahí. Había leído acerca de lo difícil del camino, pero no creía que fuera para tanto mientras estaba en la carretera. Hasta que la carretera misma se acabó y un camino de tierra devastado comenzó a subir la montaña. No parecía que faltara mucho para llegar, solo subir ese monte, bajarlo y allí estaría esa izquierda de ensueño. Pero ese camino cada vez se ponía peor y por supuesto no era para un scooter de ruedas finas y gastadas. Varias veces pensé en dejar la moto a un costado, agarrar la tabla y seguir caminando. Hasta que llegué a la cima y vi que el camino que descendía estaba aún peor, maldije mi suerte y me tiré ladera abajo aferrado a los frenos chirriantes de la moto, había que llegar.

Cuando la bajada se acabó y aceleré desesperado por alcanzar el mar, un hombre apareció de la nada e hizo bajar un barrera que me impidió el paso. ¿Y ahora qué? Faltaba el peaje, 5000 rupias es la entrada oportunista que te cobran para disfrutar del punto más occidental de todo Lombok. Pagué con la certeza de que ya no habría más obstáculos entre mí y el mar y al fin llegué a ese cartel mágico y millones de veces visto que anuncia esa ola antológica y memorable. Había llegado a Desert Point…

Desert Point

Antes de terminar este post me gustaría contar las cosas malas que vimos y escuchamos acerca de Lombok. Varias personas nos contaron sus malas experiencias con las motos alquiladas. Parece que es normal que si no quieres pagar el parking de las playas y dejas la moto afuera, te rajen las ruedas y tengas que pagar mucho dinero por el arreglo y perder varias de tu día. También hay timos al alquilar las tablas de surf en las playas. Para la gente que no tiene mucha experiencia es difícil darse cuenta cuando una tabla fue arreglada porque se partió con anterioridad. Entonces, al alquilarla y sin hacer mucho esfuerzo, la tabla se vuelve a romper y el dueño te pedirá un precio ridículo con el cual se podría comprar 3 tablas más. Por lo que nos dijeron, se pueden poner bastante violentos si no quieres pagar. Nuestro consejo es que intentes alquilar la tabla en algún lugar del pueblo o en el mismo hotel y que le saques fotos antes de usarla.

Por otro lado, a nosotros nos pasó que en más de una ocasión varios niños nos rodearon al grito de “money, money”. Incluso, yendo hacia Desert Point en la moto, unos niños me pasaron en otra moto y el de atrás se dio vuelta y extendió su mano diciendome “money, money”. A mí personalmente, cuando este tipo de cosas me suceden, me embargan un sin fin de sentimientos contradictorios que van desde la tristeza hasta la indignación. Supongo que frente a mi negativa, esos niños también sentirán cosas similares.

Más allá de estas cosas puntuales, cuando llegó el día de volver a Bali sabíamos que ya las cosas no podían mejorar más. Si bien Lombok no tiene nada de la mística hindú que tiñe a su hermana mayor, la poca infraestructura, el turismo sin masificar y la naturaleza exuberante hacen de esa isla un lugar que hay que aprovechar antes que todo cambie. Porque ese momento está más cerca de lo que deseamos muchos.

INFORMACION PARA DIABETICOS

En Lombok, como en toda Indonesia, es difícil escapar del arroz blanco. En los restaurantes locales, la base del plato es el arroz y todo lo demás son acompañamientos. Nosotros lo que hacíamos era hacer el plato al revés, servirnos más de otrás cosas y poner un poco de arroz al costado para acompañar. Recuerda que 100 gramos de arroz blanco cocido son 28 gramos de hidratos de carbono.

Siempre intenta viajar con un buen seguro médico. Si bien hay buenos hospitales en Indonesia, estos son todos privados y si no tienes seguro tendrás que pagar para hacer uso de ellos. Nosotros viajamos con el seguro de viaje para diabéticos de Barchilon.

Tanto para subir al monte Rinjani como para hacer excursiones del día, recuerda llevar siempre contigo algo con lo que puedas solucionar posibles hipoglucemias. Nosotros siempre llevamos Gluc Up 15, además de barritas de cereales o algunas galletas para esos bajones de azúcar indeseados.

Para más información, puedes leer nuestro post acerca de la diabetes en Indonesia.

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