The Beginning

He came out of the Cantabrian Sea – dripping wet with long words and quiet ideas – and he taught her the secret of El Big Monday. There was a day of the week where one could still feel like the last living native chief, one day where you could sit alone with the world and not be interrupted by the Great Human Flood. On this day, life burst out of her in a chaotic bliss of colors and directions in some kind of breathtaking derailment from the cold, singular railroad that determined the rest of her week. What started out as a simple way to catch waves when the water was less crowded turned into a lifestyle of reserving Mondays for discovery and adventure. Until inevitably, the question was asked:

¨What if every day could be El Big Monday?¨

And so, they left it all behind and paddled for the horizon.

 


 

El Big Monday nace en un intento de remediar la patología crónica que sufren sus creadores.
Inquietos y ávidos de conocimiento desde pequeños, los 2 partieron hace tiempo de sus lugares de origen. Y la vida los encontró en Bilbao. A día de hoy, todavía sufren esa dolencia del viajero eterno, de aquel que es turista en la ciudad que lo vio nacer y foráneo en el sitio donde vive.
Apátridas inconclusos, viajan como si escaparan de algo, o como si ese incombustible deseo de llegar fuera a desvanecerse con un nuevo amanecer. Porque Ulises tardó 10 años en arribar a su amada Itaca, pero él sabía adonde se dirigía. Nosotros, en cambio, todavía no aprendimos a llegar. Este blog describe el andar inagotable de 2 seres en busca del sosiego de permanecer.

En camino a la Patagonia